La capacidad del ser humano como referente de su propio destino
David Naranjo
Firme defensor de la capacidad del ser humano como referente de su propio destino, creo que encontrar vías de comunicación y en definitiva solventar divergencias ayudando a los participantes a encontrar su propia solución, evitando que sea un juez quien la imponga enfocando el conflicto de un modo diferente.
Por definición, la mediación es un sistema de resolución de conflictos que trata de evitar la confrontación directa de las partes en un juicio. Requiere de la participación de un tercer sujeto, que media entre los afectados para que logren llegar a un acuerdo.
A diferencia de otros mecanismos como la conciliación o el arbitraje, en este caso, el mediador sólo tiene potestad para facilitar el acercamiento entre las partes y promover la negociación, pero no tiene ningún poder decisorio sobre la resolución del conflicto. Es decir, actúa como canalizador de la comunicación entre los afectados, pero son ellos los que han de gestionar y poner fin a la controversia que les enfrenta.
Evidentemente, la opción de la mediación no resulta viable cuando se trata de conflictos de extrema gravedad o delitos de sangre, pero sí es un recurso válido en muchos procesos civiles, familiares, laborales y mercantiles.


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